
Eres simple como una violeta, pero eres más que todas las flores. Eres como lo que uno siente cuando despierta con la luz del sol, como la alegría de estar vivos. Eres como abrir los ojos y como cerrarlos, como todo lo que uno imagina a ciegas. ¡Te pareces tanto al viento!
Quiero escribir para ti. Quiero que estés contenta, que sonrías. Que cuando lo hagas, una parte de mi muera. Quiero sentir esa dicha que sienten las madres al oír llorar por primera vez a sus hijos, similar a las mariposas que sienten los enamorados. La alegría es tan infinita que escapa a los límites de la vida. Sentir que muero. Por ti moriría mil veces pequeña, pero por ti quiero vivir. No sé si oiré tu primer llanto, no sé. Tal vez ya sucedió. Tal vez tu otra madre lloró, como lo haré yo cuando pueda verte. Quiero enseñarte como uno puede llorar de alegría también. Enseñarte tantas cosas y aprender de tí.
Mientras tanto, sigo imaginándote.
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